Celebra Sancti Spíritus 50 años del sistema cubano de EducaciónEspecial

Yoandy Beltrán, quien acumula logros internacionales en el levantamiento de pesas, es egresado de una escuela especial.

Aquel 4 de enero de 1962, aunque en Cuba existían ya las escuelas destinadas a la enseñanza especializada, se formalizó el acuerdo de crear un verdadero sistema de Educación Especial, que derivó luego en la creación de una amplia red de centros de ese tipo diseminados por todo el país.

Sancti Spíritus arriba al aniversario 50 de aquella fecha con múltiples actividades, y con la certeza de tener atendidos por esa vía y por otras igualmente efectivas a más de 1000 niños, adolescentes y jóvenes que durante todos estos años han visto cubiertas sus necesidades de aprendizaje y de instrucción general, sin contar a los otros miles que ya cursaron sus respectivos estudios o recibieron alguna vez la ayuda oportuna, el servicio o los recursos imprescindibles para vencer alguna dificultad.

El hecho es que la Enseñanza Especial no puede circunscribirse únicamente a las 14 escuelas que en este territorio atienden a menores discapacitados, tal y como subraya Onelda Gerónimo, fundadora de la experiencia y hoy metodóloga del Departamento que en la Dirección Provincial de Educación se ocupa de tales menesteres.  Las especialidades van desde el retraso mental (RM), cuya matrícula hace la mitad o más de la totalidad de los alumnos atendidos, pasando por el retardo en el desarrollo psíquico (RDP), las deficiencias visuales o auditivas, los trastornos de conducta y de lenguaje, hasta las limitaciones físicas y motoras, sin excluir al autismo, que incluye a solo ocho pequeños con tal diagnóstico, pero cuenta con su propio espacio dentro de la red colegial.

Están, además, los Centros de Diagnóstico y Orientación (CDO), donde se concilian los criterios para hacer más efectiva la atención. Es a través de ellos que se viabiliza la atención a alumnos que aun sin estar cursando estudios en escuelas especiales requieren de tratamientos logopédicos o psicopedagógicos, o de seguimiento por parte de los Consejos de Atención a Menores, de manera que sus problemas se resuelvan en un período de tiempo relativamente corto.

Contrario a lo que muchos piensan este tipo de escuelas, exceptuando la especialidad de retraso mental, tienen el mismo plan de estudios que las instituciones de la Educación General y los niños, una vez vencidas sus principales dificultades, transitan hacia estas últimas. En los años más recientes se ha consolidado una experiencia consistente en la incorporación de educandos con retraso mental que alcanzan determinado desarrollo en sus habilidades manuales e intelectuales a escuelas de oficio, para insertarse una vez concluidos los estudios en el mundo laboral.

Aunque de manera general los egresados de este tipo de enseñanza llegan a dominar, al menos, la lectura y la escritura, no todos logran un desarrollo amplio de sus habilidades dadas las limitaciones propias de sus respectivas discapacidades. Como una necesidad emerge la creación de talleres protegidos donde se puedan emplear de manera útil aquellos jóvenes cuyas capacidades no alcanzan para el dominio completo de un oficio o el desempeño de responsabilidades en centros laborales a los que asisten personas sin discapacidad.

Y no se pueden pasar por alto aquellos niños cuyas enfermedades o limitaciones físicas impiden su traslado diario hacia las escuelas, por lo que son atendidos en sus propios hogares. En tal caso se encuentran 187 menores, cuyas maestras ambulantes (cerca de 40) diseñan estrategias de trabajo que incluyen medios didácticos, juguetes y hasta programas de estudio creados para dos, tres  e incluso un solo alumno. No pocas veces en la casa, junto a la mesa de estudio y la pequeña pizarra, figuran el ya tradicional busto de José Martí y se entonan las notas del Himno Nacional.

Bajo el lema de 50 años de entrega y amor, Sancti Spíritus festeja el medio siglo de un sistema de educación dirigido a sacar de la ignorancia a miles de pequeños y a atender sus necesidades educativas, ya que sus limitaciones les impiden acogerse al sistema de enseñanza general. Cada uno de esos niños es una historia de abnegación y sacrificio protagonizada por ellos mismos y pos sus docentes, al margen del esfuerzo que representa para el Estado Cubano el hecho de destinar, sin el más mínimo reparo, cifras importantes de dinero que se invierten cada año en los recursos imprescindibles para hacer sus vidas más llevaderas.

Muchos de esos alumnos llegan a desarrollar habilidades artísticas, deportivas o de otra índole, y entonces, además de la escuela y el Estado, está de por medio el aporte de la familia, que pone una cuota decisiva de sacrificio en aras de que su niño o niña lleguen a la cima de sus aspiraciones.

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Acerca de cubaicani

Soy una filóloga devenida periodista que adora su país y siente por todos los demás. Me gusta leer, escuchar canciones, cantar en español y en ruso, rememorar letras de poesías que aprendí en la infancia o en la adolescencia. Quisiera que un día cercano no hubiera guerras en el mundo, que todos los niños fueran felices y que el amor moviera a cada ser que existe en este u otro planeta.
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