Un dije con zapaticos de cristal

Un maestro espirituano que integra la selecta lista de quienes han merecido el premio Los Zapaticos de Rosa en Cuba devela sus secretos a los lectores

Delia Proenza Barzaga

La grandeza de este maestros radica, precisamente, en su humildad y su amor por lo que hace.

Si se hubiera llevado por su vocación habría sido agrónomo, a juzgar por los rebaños ganaderos, plantíos de tabaco y verdes cañaverales de que creció rodeado y por el interés que despertaban en él. De ser así, se habría perdido la academia andante, el orfebre de personalidades que es hoy no solo para su natal Cabaiguán, sino también para la provincia y el país, el maestro Fernando del Toro Rodríguez.

No es raro, entonces, encontrarlo con el fango casi a los tobillos, rodeado de pupilos, como uno más de los muchachos. Ellos van de un huerto a otro con posturas, cavan huecos en la tierra y las siembran; colocan los postes vivos que el mentor conforma, machete en mano, con la agilidad de un joven.

“Desde hace tiempo atendemos el área cultivable, pero este curso asumimos la responsabilidad nosotros solos, porque ya no está el técnico de la Agricultura”, explica mientras se acerca con su atuendo campesino desde uno de los huertos. La pedagogía que le inoculara la alfabetización a los once años en Matienzo Arriba ha calado muy hondo dentro de él. Se aferra a aquella idea martiana que define la esencia de una educación verdaderamente legítima: ir adonde va la vida. Crear hábitos laborales, he ahí el propósito que reafirma mientras conduce a este equipo por cada vericueto de la escuela donde se adiestra a los alumnos en los más disímiles oficios. Intenta, a todas luces, compartir el mérito.

EL DIRECTOR ARTISTA

Los ojos verde azules y la sonrisa que tantas veces endulzaron el alma de centenares de chiquillos en la primaria Tomás Pérez Castro, de Cabaiguán, conservan el mismo esplendor. Allá asumió las riendas del colegio por espacio de 23 años y al irse la dejó “como una tacita de oro”. Luego se las ingenió para “colarse” en la Enseñanza Especial, superación mediante, y desde entonces sentó cátedra en la escuela Julio Antonio Mella, donde actualmente atiende a niños con retardo en el desarrollo psíquico. Para él todos son iguales y aun con la experiencia de 45 años enseñando se declara partidario de cualquier crítica que pueda provenir de sus educandos. “Claro que las acepto, vienen de un corazoncito bueno”.

No se sabe si la magia obró mientras aprendía de sus errores en su primer centro docente, allá en la CMQ de Santa Lucía, o aquella mañana en que, todavía en su anterior colegio, comenzó a presentarse ante la muchachada, cada Día del Educador, con los más disímiles atuendos. Lo mismo se vestía de payaso que de pionero, y a cada personaje le sacaba provecho.

Quizás fue en una de sus tantas charlas tête à tête con los discípulos, que llegaron a confiarle sus secretos más íntimos y aún continúan haciéndolo. Artista al fin, conoce el modo de solucionar los más enrevesados problemas sin delatar al confidente. Probablemente su encanto haya contagiado a los niños en una de sus tantas acampadas o caminatas junto a ellos, pues desde 1966 comenzó a ser guía base, responsabilidad que simultaneó siempre con la dirección.

Lo que sí escapa a toda duda es el amor incondicional que le profesan quienes fueron o son sus educandos. Amén de que los primeros le llaman director, cada año una vez es invitado a su otrora escuela y ese día vuelve a asumir el cargo. No le hacen falta elogios, ni siquiera puede memorizar las tantas condecoraciones que ha recibido a lo largo de la vida en su quehacer polifacético. Lo mismo se ha desempeñado larga y acertadamente como metodólogo inspector que ha suplido la ausencia de un instructor de arte u ocupado cargos sindicales con tal dedicación como para merecer la medalla Jesús Menéndez, sin hablar de su pasión por las investigaciones. Por 17 veces lo han confirmado como Vanguardia Nacional y varios otros premios fueron a parar a su colección, aunque ninguno le regocijó tanto durante mucho tiempo como ese, simbólico, que le declara Hijo Ilustre de Cabaiguán.

Ninguno, hasta la entrega, el pasado diciembre, del premio Los Zapaticos de Rosa, que otorga la Organización de Pioneros José Martí. Al recibirlo, los ojos de Fernando se tornaron húmedos y rojos. Mientras sostenía el galardón el auditorio reunido en el recinto aplaudía sin cesar. “No era para menos: figuro en una nómina no muy larga, en la que aparecen Fidel, Raúl, Vilma, La Colmenita y los Cinco Héroes cubanos confinados en Estados Unidos”, dice todavía emocionado.

¿Qué le emociona más en su vínculo con tantos alumnos?

Saber que finalmente los he motivado por la lectura, ver mi obra realizada en ellos, verlos convertidos en hombres y mujeres de bien, de todos los oficios y especialidades; escuchar cuando me dicen: “Si no llega a ser por usted…”

¿Cuál tipo de maestro, a su juicio, necesita Cuba?

Un maestro cargado de amor y ternura por lo que hace; un buen pedagogo, un buen didacta, un ejemplo en la vida cotidiana. Eso es fundamental, estén o no estén los alumnos.

Anuncios

Acerca de cubaicani

Soy una filóloga devenida periodista que adora su país y siente por todos los demás. Me gusta leer, escuchar canciones, cantar en español y en ruso, rememorar letras de poesías que aprendí en la infancia o en la adolescencia. Quisiera que un día cercano no hubiera guerras en el mundo, que todos los niños fueran felices y que el amor moviera a cada ser que existe en este u otro planeta.
Esta entrada fue publicada en alfabetización, Cabaiguán, CUBA, EDUCACIÓN, educación especial, Los Zapaticos de Rosa, maestro, NIÑOS, pedagogía, pioneros, premios, SANCTI SPÍRITUS. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Un dije con zapaticos de cristal

  1. Emma G. Acevedo Fanego dijo:

    Delia, conversé hace dos noches con la Ca. Zoe de la Cruz, por el 32-5803, sobre nuestra próxima visita a tu ciudad, somos miembros del Grupo de los Peregrinos por la Ruta de los Héroes, nacido dentro de la Peña de los Alfabetizadores “50 Aniversario ” de la Habana y representamos a los 733 que integran nuestra Peña.. Estaremos allá el día 27 de feb, llegaremos a esa a eso de las 7.45 am en tren, para crear la Peña espirituana, un grupo de 72 alfabetizadores, eso será en el parque de los Mártires a las 4.30 pm.
    Nuestras Peñas de carácter Provincial tienen como fundamentación mantener viva la memoria histórica de nuestra campaña, elevar la calidad de vida de nuestros “jóvenes” “alfabetizadores y mantener la condición de ser el 2do. Ejército Victorioso de nuestro Comandante en Jefe. Nos hospedaremos en Planta Cantú hasta el día 1ro. de Marzo. Estas peñas son de condición independientes y autónomas, la integramos trabajadores y jubilados de las distintas entidades económicas de nuestro país y ya el 13 de abril pasado vencimos a la montaña, subímos 60 hasta la Comandancia del Ché en Caballete y 54 seguímos hasta la cima del Guamuhaya, nos probamos y vencimos
    Espero verte por allá, contacta con Zoe.
    Si te es posible avisa a los alfabetizadores de tu entorno, a través del periódico para que acudan al Parque, en esta actividad nos reuniremos entonces las 3 ya creadas Peñas : La Habana, Villa Clara y Cienfuegos, y será la primera vez en que nos reúnamos las 4. Y que honor en Sancti Spíritus…
    Un abrazo

    Emma G. Acevedo Fanego
    Presidenta de la Peña “50 Aniversario”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s