Volver a Cuba

Me contó su experiencia como quien revela un hecho de especial relevancia en su corta vida. Sin dudas lo era. Yo yacía en una cama luego de mi operación de columna en mi natal Bayamo y Raúl, el hijo mayor de una de mis primas hermanas paternas, detalló el episodio que pocos años antes lo había llevado a permanecer más de 50 días tras las rejas de una prisión cubana. Una verdadera suerte que lo condujo, luego de desacatar las reglas de inmigración, a consumar su máximo deseo en aquel entonces: volver a Cuba definitivamente.

Yo le recordaba niño, mucho antes de que sus padres le decidieran el destino. Cierto, era mayor de edad y consintió en irse. Pero el tiempo y las vicisitudes le harían comprender, a la vuelta de casi una década, que su mundo no eran aquellas calles frías y convulsas, a las que marchó tiempo después de que la “carta blanca” tocara las puertas del hogar familiar.

El desarraigo pudo más que las comodidades y mi primo, con esposa e hijas acá en Cuba, se jugó el todo por el todo. En la “escaramuza” de la prisión perdió una cadena de oro que hasta entonces valoró algo. Al regresar a su natal Santa Rita, en la oriental provincia de Granma, Raulito ya daba mucho más valor a las acciones que a los objetos. Así fue que se estableció de nuevo en su terruño, donde se reincorporó a la vida social sin que hasta el momento lo haya lamentado.

Evoqué el suceso días atrás, cuando una amiga que reside en Miami me confesó algo totalmente inesperado: no se siente feliz en los Estados Unidos y su mayor anhelo es volver a la rutina del barrio, las amistades, el trabajo que le granjeó tantas y buenas amistades. “Allá tengo de todo, pero me falta esto. No hay un vecino que te tienda la mano, nadie piensa en nadie, y si te enfermas te c. en tu madre”, me dijo mientras saboreaba una taza de café. Duro dilema el de la mujer que vino de visita a velar por un familiar enfermo, mas tiene allá a los hijos y al esposo.

La vi ayer jugando dominó. “Su rostro cambia totalmente cuando llega a Cuba”, comentaba otra amiga. Nada especial la aguarda acá, como no sean los vecinos de siempre, el saludo efusivo de la dependienta de la esquina, las colas para el pollo que ni siquiera garantizan seguridad de que lo alcances (dilema de algunas carnicerías, como la suya, e irresponsabilidad de directivos encargados de que ello no suceda). Nada, como no sea la inocencia de sus sobrinas, el abrazo materno, los achaques de las tías abuelas, el paso presuroso de los niños hacia la escuela cercana y el calor insoportable de un septiembre inusitadamente caluroso.

Pero sucede que la amiga de marras añora a Cuba tal y como es: cálida, imperfecta, bullanguera. “¿Podré incorporarme de nuevo aquí si un día regreso?”, indagó medio tímida entre antiguos compañeros de trabajo. La respuesta fue un abrazo y un ¿Por qué no?

¿Volverá, finalmente, mi amiga?, me pregunto yo. Quizás las vueltas de la vida le permitan venir. Quizá la enreden en la continuación de una aventura que emprendió sin deseos, pero que a la postre le sembró allá, donde están ahora sus retoños. Como quiera que sea, confirmé lo que ya sabía desde la historia de mi primo, y a través de algunos otros testimonios donde Cuba, mi Cuba, aparece como el destino soñado de muchos emigrantes. No por su modelo perfecto de existencia (que muchísimo hay por perfeccionar), sino por la atracción que ejerce sobre una buena parte de quienes decidieron echar su suerte fuera de ella.

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Acerca de cubaicani

Soy una filóloga devenida periodista que adora su país y siente por todos los demás. Me gusta leer, escuchar canciones, cantar en español y en ruso, rememorar letras de poesías que aprendí en la infancia o en la adolescencia. Quisiera que un día cercano no hubiera guerras en el mundo, que todos los niños fueran felices y que el amor moviera a cada ser que existe en este u otro planeta.
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4 respuestas a Volver a Cuba

  1. Arturo dijo:

    Soy un cubano que vive en el extranjero pero no se olvida de su ELGUINEO, cuánto recuerdo me trae el cafetal entre LAS CUABAS y El GUINEO, alguien me dijo una vez que cuando sales de tu tierra por primera vez, aunque regreses a ella te sentirás extranjero, porque aquí añoras lo que tenías allá y allá añoras lo que tenías aquí, de todas formas soy hijo de un emigrante canario, el dejó sus restos en Cuba y a mi me ha tocado dejar los míos aquí, pero el amó tanto a Cuba como yo amo a Canarias y el refrán de Martí de que nuestro vino es amargo pero es nuestro vino, no lo dijo por el sabor del vino desde mi humilde punto de vista, lo dijo desde el sabor del corazón.

  2. robertoamaacuba dijo:

    Hola.Desde 1908 hasta 1958,por cada cubano que emigraba se radicaban en Cuba varios miles de foraneos.Desde 1959 al 2009 por cada foraneo radicado en Cuba emigraron cientos de miles de cubanos.¿Me podra explicar este raro acontecer?

  3. cubaicani dijo:

    Hola, Roberto, gracias por tu comentario. No se qué fuente tienen tus estadísticas, pero me parecen exageradas. De todos los países la gente emigra pero la emigración cubana está más en el punto de mira de algunos. Se van muchos, cierto, más por razones económicas, eso está estudiado, también por razones políticas, claro. Ahora se podrá viajar con más libertad. De Estados Unidos para acá hay gente quieriendo viajar y no se lo permiten. Todo es relativo. Lo que sí resulta evidente es que a Cuba se le extraña generalmente por todos los que salieron de acá, razones aparte.

  4. Arturo. dijo:

    Me ratifico en todo lo que responde la moderadora, es más cuando vine por primera vez a España, allá por el año 1993, cuando Cuba ardía en desafío por sus propios errores, cuando llegué a Maiquetía Caracas, porque vine por Venezuela, cuando pasé por la policía venezola, con sarcasmo el policía me dijo: ¡cubano no! ¿No pensarás regresar? Aún aturdido por el primer avionazo de mi vida le contesté: ¡déjeme llegar para donde voy y si pasado tres meses no me ve pasar por aquí es que me quedé, pero al menos déjeme llegar!, no sintiéndose vencedor, me coronó con la pregunta que a todo cubano se nos hace: ¿Cómo está Fidel? Pues mi respuesta fue, no sé porque solo lo veo por la televisión…
    “Veremos ahora que todos los cubanos pueden salir”, muy relativo lo que pueden salir, porque siendo hijo de español a mi hermana España le negó la visa, cuando Cuba si la autorizaba a salir deja ver si se cierran fronteras y surgen muros berlineses, ceutí, melillense para los cubanos, ¡Esperemos que no! El mundo exterior es bonito, pero nunca tan bonito como nuestra Cuba.

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