Parque Serafín Sánchez, ¿Qué hacer con los huevos de oro?

Delia Proenza Barzaga

 

Una llamada de mi hija, la que trabaja en el Centro Provincial de Patrimonio, desperezó la media tarde del lunes 25 de febrero pasado: “Avísale a Borrego que acaban de encontrar las lozas de un convento y una columna de la iglesia que existían antes debajo del parque. Apúrate, antes de que alguien se les adelante en la noticia”.

El parque era ya comidilla de los espirituanos, pero ese día se abrió la caja de Pandora. Cuando regresaba de una entrevista que me impidió asumir con urgencia la encomienda (otra colega lo hizo) alcancé a fotografiar las primeras lozas de barro, de un grosor inusual en esta época, y a algunos arqueólogos que sopesaban la dimensión del suceso. De seguro, nadie imaginó entonces que vendrían nuevos hallazgos, al menos no tan trascendentes como los que han aflorado hasta hoy, relativos no solo a estructuras arquitectónicas, sino también a criptas, nichos, porciones de osamentas y quizá hasta cadáveres completos.

La historia ya está contada en nuestro propio sitio digital de Escambray paso a paso. Ahora el quid de la cuestión es qué hacer: la gente espera por el parque cuyo diseño (el que se pensó para la celebración de los 500 años el próximo 4 de junio) muchos desconocen y otros dominan con pelos y señales, un parque con más semejanzas a lo que fue décadas atrás que al que tuvimos hasta la segunda decena del pasado mes.

Pero lo hallado bajo su pavimento desborda con creces cualquier expectativa y provoca más polémicas que la propia imagen de la plaza durante las discusiones de cómo sería y si llevaría por fin o no la estatua de un Serafín Sánchez montado sobre su caballo en el lugar de la provincia que, a mi juicio, con más orgullo y propiedad lleva su nombre. Los arqueólogos se encargarían de explicar:

“No sé si por las condiciones del suelo o porque la calidad de la arquitectura que existía antes en este lugar era muy alta, pero esto está muy bien conservado. La cimentación de lo que fueron una iglesia y un convento han sobrevivido al tiempo y también a los efectos antrópicos que han tenido lugar aquí durante más de un siglo”, declaraba Roger Arrazgaeta Delgado, director del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana, quien viajó a Sancti Spíritus junto a un equipo de especialistas  de ese propio Gabinete y del Instituto Cubano de Antropología para asesorar y apoyar las labores arqueológicas.

Para nadie es un secreto que esta, una de las primeras villas fundadas en la isla, posee una cantidad de elementos coloniales de enorme valor tanto para la ciudad como para la nación cubana, pero los expertos subrayan más: “El hecho de encontrar aquí las evidencias de un edificio de la religión, católica en particular, del cual por lo menos quedan la estructura, los cimientos, el pavimento, las basas de los arcos, toda la definición de la planta de ambas edificaciones e incluso la distribución espacial de las mismas bastante conservadas, es algo de alta significación”. Enfatizan en que el pavimento de baldosas de cerámica que antes recubría el piso del convento haya aflorado prácticamente completo.

Arrazcaeta fue pródigo en valoraciones: “Solo en la Habana hace mucho tiempo que se está trabajando en lo que es la arqueología urbana y se han recuperado espacios coloniales. Hace algunos años se encontraron los restos de la Muralla de mar, que circundaba a la Habana Vieja y sus restos están expuestos para el público con una explicación; actualmente es un parque arqueológico que visitan tanto turistas nacionales como extranjeros”.

Lanzaba con ello el esbozo de lo que sería luego una propuesta concreta a especialistas y autoridades locales. “Esta sería también una oportunidad de revalorizar la historia de este espacio; creo que es mucho más importante para la historia de la ciudad salvar este patrimonio que ha aparecido ahora. Quizás podría combinarse con una restauración del área que permita un espacio para el parque y otro para los restos de la iglesia y del convento, que se pueda exponer, presentar y explicar al público”, detallaba más adelante.

En los días sucesivos aparecerían nuevas estructuras, como el muro divisorio entre ambas edificaciones religiosas, de un grosor de aproximadamente 80 centímetros y construido  a base de ladrillos, tres basas de columnas o pilastras, cuadradas y de grandes dimensiones (casi dos metros por cada lado), y lo que parece ser el cimiento de la pared del frente de la iglesia, también ancho y sólido.

Ya se habla de la posibilidad real de que en la porción del espacio donde se ubican los hallazgos se habilite un Parque Arqueológico, en tanto el parque tradicional como tal se vería reducido al área colindante. “Ambos pudieran convivir sin ningún tipo de problema, mucho más si se hace un montaje museográfico con explicaciones, con paneles que tengan imágenes y textos, explicando esta historia. También se podría realizar un programa de visitas dirigidas al lugar para que las personas conozcan los valores patrimoniales del espacio, el por qué de estos muros, cómo están construidos y cuál es su significación. Los espirituanos deberían sentirse orgullosos, es la historia de su ciudad y eso es bueno que se les explique”, opinó el director del Gabinete de Arqueología de la Oficina de Eusebio Leal, autoridad que, dicho sea de paso, ha estado al tanto de cada nuevo descubrimiento e incluso mostrado su regocijo por ello.

En el espacio interactivo creado por la versión digital de Escambray, un lector que se identifica como Reinaldo opinaba el pasado 6 de marzo: “Yo abogo porque se conserven las estructuras recién descubiertas y se profundice en la idea de hacer de ellas un espacio museo, el resto del parque debe ser construido en armonía, con buen gusto (incluyo la idea del Serafín a caballo y machete en mano). No hay que pensar que dejará de ser nuestro parque, si se mantienen en él los símbolos con los que estamos identificados los espirituanos”. Y más adelante agregaba: “Se conoce que los cambios generan resistencia, pero salvar las ruinas es, además, saldar en parte nuestras propias deudas con la historia y el patrimonio de nuestra hermosa ciudad”.

Opiniones concordantes con la anterior o divergentes de ella llegan a través de comentarios colgados de las informaciones nuestras. Otras pueden deducirse de la encuesta de la publicación digital, que ofrece la oportunidad de votar por una o varias de las opciones incluidas.

Defensora de preservar lo hallado se declara María Antonieta Jiménez Margolles, historiadora de la ciudad, quien ha dedicado a la investigación histórica de Sancti Spíritus cuatro décadas completas: “Son la huella del modo de construcción que se estilaba hace casi 300 años, en la primera etapa constructiva de la arquitectura colonial cubana, pero además, allí está la huella de la construcción de una iglesia que significó mucho en la historia de la ciudad, y del Convento de San Francisco, que tuvo aulas donde se enseñaba Gramática y Moral cuando no había ningún tipo de escuela en esta región del país”.

Un arqueólogo español especialista en Topografía y Dibujo Arqueológico que reside en Cuba y se desempeña como asesor del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana, de visita en el lugar a propósito de los trabajos de excavación, apuntó: “Lo que estamos descubriendo aquí es un inicio del valor patrimonial que tiene Sancti Spíritus, que si esto se pierde, lo otro ay, ay, ay. Si el pueblo espirituano no lucha por su patrimonio ¿quién lo va a hacer?”.

A más de un entendido en la materia se le ha escuchado decir por estos días que Sancti Spíritus tiene en sus manos la gallina de los huevos de oro. Pudiera ser. Lugares de la Habana donde ya se ha aplicado una experiencia similar a la que ahora se propone en Sancti Spíritus han logrado elevar los conocimientos históricos y acerca del patrimonio de su ciudad y atraer, de paso, un gran número de turistas, lo cual es, bien se sabe, una importante vía de ingresos al país.

Por mi parte, escucho aun las palabras de más de un especialista, incluido Luis Olmo, experimentado arqueólogo de estos predios: “Esta es una propuesta que se debería considerar muy bien porque lo que hay aquí es de suma importancia para la historia de la ciudad”.

También recuerdo una salvedad expuesta por Arrazcaeta que ningún espirituano, creo, debería pasar por alto: “A nivel de país, salvo la Habana Vieja, que lleva muchos años con un trabajo de arqueología sistemático, no hay otro lugar donde hayan aparecido en pleno corazón de la ciudad, en un parque, los restos de una iglesia y de un convento. De hecho, en la Habana Vieja no ha aparecido hasta hoy un espacio abierto donde existan restos de esas dos instituciones”.

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Acerca de cubaicani

Soy una filóloga devenida periodista que adora su país y siente por todos los demás. Me gusta leer, escuchar canciones, cantar en español y en ruso, rememorar letras de poesías que aprendí en la infancia o en la adolescencia. Quisiera que un día cercano no hubiera guerras en el mundo, que todos los niños fueran felices y que el amor moviera a cada ser que existe en este u otro planeta.
Imagen | Esta entrada fue publicada en antropología, arqueología, convento, criptas, eduación, español, Eusebio leal, gramática, Historia, iglesia, moral, nichos, oficina del historiador, patrimonio, riqueza, SANCTI SPÍRITUS, turismo. Guarda el enlace permanente.

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