Remberto Lamadrid, la muerte ausente en internet

Remberto Lamadrid, la muerte ausente en internet.Me prometí visitarlo, pero jamás lo hice. Le deberé por siempre la última conversación, en la que de seguro saldría a relucir mi hija Zoia, graduada de Estudios Socioculturales en una de las primeras promociones de la carrera. Si no bastase con los recuerdos guardados en mi mente ahí estarían las fotos; en ellas, atrapada su postura, atenta a la explicación acerca de la vida y milagro de aquella escuela-taller de Artes Plásticas que él ayudó a crear con su vocación artística y su experiencia docente.

Desde ayer tarde, cuando supe de manera tardía sobre de su deceso, Internet no deja de sorprenderme: nadie reporta su escapada del mundo, ni siquiera el portal de la cultura espirituana, como si aún siguiera vivo, sin haber marcado el último día de su existencia, que le llegó el pasado viernes 18 de julio en horas de la madrugada. Un breve diálogo con Marta, la esposa del pintor Antonio Díaz, fue la confirmación de que se fue, de que difícilmente volverá, de que ojalá volviera. EcuRed, que reseña su vida, se limmita a la fecha de su venida al mundo si cerrar el paréntesis de su clara existencia.

Sencillo, tanto que podía pasar completamente inadvertido para el que no le conociera, Remberto Lamadrid cautivó al mundo con su arte. Sin pretensiones de gloria vivió su vida bohemia, apacible, seguramente ajeno a la huella que dejaría en los salones donde sus obras reinaron por limitado tiempo, en el universo que atraparán, sin dudas, otros pintores jóvenes.

Nacido el 4 de febrero de 1939 en la ciudad donde permaneció hasta el resto de sus días, tiene pinturas ambientando instituciones de la provincia, entre ellas los hoteles Plaza y Las Cuevas, de Sancti Spíritus y Trinidad; la Delegación Provincial del Minint, la Oficina del Carné de Identidad del propio territorio. Volaron, igualmente, ¿casi? siempre sin la compañía de su creador, hasta Italia, Brasil, Estados Unidos y España, según reportan sitios digitales que tampoco habían notificado su deceso al mediodía de este domingo.

Remberto Lamadrid se agenció la oportunidad de cursar estudios en la Escuela Nacional de Instructores de Arte en Ciudad de la Habana y en 1986 se graduó del curso de titulación de Instructores de Arte.

Cuando leía el incipiente estudio de tesis de mi hija, asentado en buena medida en las conversaciones con Lamadrid, no imaginaba que años después me mudaría a un lugar muy próximo al local donde radicara, en sus primeros años, el Taller de Artes Plásticas del que fue protagonista. Al pasar por la calle, junto al casón azul de puertas anchas y enrejado colonial, se respira su espíritu en la esquela que consigna el suceso.

Intento, sin conseguirlo fácilmente, imaginarlo joven, deslizando el pincel sobre los óleos, encuadrando cada pintura suya para las tantas muestras en que participó. La relación se alarga, la encabezan el Palacio de Bellas Artes, en La Habana, los salones de la juventud en la antigua provincia de Las Villas, los provinciales Oscar Fernández Morera, donde solía exponer con frecuencia. Era asiduo también en los Salones de Pequeño Formato de la UNEAC, en el Salón de la Ciudad y en los Nacionales de Instructores de Arte.

De acuerdo con los especialistas, entre sus obras descollantes pueden nombrarse “La Pupila Insomne”, “Tela Salón 70”, “Paisaje de Topes de Collantes”, “Trinidad y sus Calles” y “Persistencia en la Memoria.

Instructor de Artes Plásticas durante décadas enteras, Lamadrid fue también presidente de la comisión evaluadora de calles enramadas y engalanadas en los tradicionales festejos del Santiago Espirituano.

A solo días del comienzo de esas fiestas nos empieza a faltar el hombre que extrañaría la presencia de las galas de antaño, el pintor diminuto de lento andar y verbo parco, de prolífera mente e inteligente mano, de ojos cansados y bondad visible.

En el diálogo mudo que sostendremos en el momento del jamás nacido del encuentro al que no fui, Lamadrid sonreirá con sus eternos espejuelos de armadura tosca, alegre de que su alumna haga valer las cosas aprendidas al calor de las charlas que sostuvo con él, aun lejos de las historias que le ayudó a condimentar. Elevará la vista, agradecido de una vida que no le prodigó sino la gloria, ajeno a tanta gente que conoce su nombre y guarda sus lienzos en las paredes o en los corazones.

Me guardaré el secreto de su muerte, no reportada en Internet. Así creerá que no pasó, que sigue vivo en su rincón, recordado, sentido, tramando un nuevo cuadro.

Anuncios

Acerca de cubaicani

Soy una filóloga devenida periodista que adora su país y siente por todos los demás. Me gusta leer, escuchar canciones, cantar en español y en ruso, rememorar letras de poesías que aprendí en la infancia o en la adolescencia. Quisiera que un día cercano no hubiera guerras en el mundo, que todos los niños fueran felices y que el amor moviera a cada ser que existe en este u otro planeta.
Esta entrada fue publicada en artes plásticas, CUBA, cultura, muerta, pintura, SANCTI SPÍRITUS, Uncategorized y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s