Apretar tuercas

 

En Sancti Spíritus la presencia femenina entre la población es notoria.

En Sancti Spíritus la presencia femenina entre la población es notoria.

Después de escuchar, ayer de tarde, las vivencias de un padre al regresar de una reunión en la escuela de su hijo adolescente, me sentí tentada a escribir sobre lo que hacen los alumnos en los centros educacionales de nivel medio.

Según relataba él, al director no le quedó más remedio que ir a rescatar a una de sus discípulas, quien durante el horario de almuerzo, en el que a tenor con lo pactado con su familia tenía derecho a ir a la casa, manchaba el uniforme con un comportamiento impúdico a las puertas del colegio. “Eran varias muchachitas las que violaban la disciplina y se hacían acompañar de sus novios, pero a esa en particular le pregunté si le quedaba algo del músculo que tiene dentro de la boca”, cuentan que dijo el director, que habló además de conductas violentas, celulares sonando en medio de la clase, uniformes escandalosamente transformados e indiferencia hogareña, como denominador común en la mayoría de estas transgresiones.

“Lo más bonito —refería el progenitor — es que cuando los profesores en cada grupo informaban los problemas de sus estudiantes las madres se paraban a defenderlos, en lugar de averiguar qué estaba pasando con ellos”.

Intuí que algo acerca del tema escucharía en la reunión de conclusiones de una visita integral que por estos días realizó la Dirección Nacional de la FMC a la provincia de Sancti Spíritus. Según una colega de la emisora provincial de Radio con quien coincidí allí esta mañana, constituían prioridades del control nacional aspectos tan actuales como el papel de la familia en la formación de las nuevas generaciones y en el enfrentamiento a las indisciplinas sociales, y el aporte de la organización femenina en cuestiones claves de la sociedad actual, como la atención a mujeres campesinas y a niños en desventaja social.

Pero mis expectativas se frustraron en el propio momento en que una funcionaria de la FMC, de manera muy ética y discreta, me llamó aparte para comunicarme que consultaría con las visitantes si les interesaba o no la presencia de los medios de prensa en la reunión. Como era de esperar, a los pocos minutos volvió con la respuesta: no querían prensa en las conclusiones, aunque habíamos sido convocados para cubrirlas.

Sin ocultar mi decepción, procuré que los colegas allí presentes, quienes se habían movido de sus asientos por unos minutos, lo supieran enseguida. La propia funcionaria, visiblemente apenada, se lo comunicó a la reportera de la Radio, que ya había publicado varios materiales acerca de los recorridos, encuentros con federadas en los municipios e intercambios de las funcionarias del nivel central con mujeres representantes del Gobierno ante la Asamblea Provincial del Poder Popular y del Parlamento cubano.

Mientras aguardábamos, ya fuera del local, por el periodista de la AIN, hicieron acto de presencia las mujeres directivas que ocuparían la presidencia. La Secretaria General de la FMC en el territorio, al ver el estupor en nuestros rostros, explicó que se trataba de una reunión de trabajo y sugirió que, si esperábamos unos “minutitos”, podíamos obtener declaraciones de la Secretaria Nacional.

Fue la propia Teresa Amarelle Boué quien se encargó, luego de un saludo cordial, de despejar incógnitas. “Sí, es una reunión de trabajo. He dado declaraciones en varios lugares”, dijo, como invitando a la espera. Y luego lanzó la frase que encerraba la verdadera razón de la censura: “Es que si están ustedes no puedo apretarles las tuercas a ellas”, y esbozó una leve sonrisa.

De nada valió que asegurara, de muy buena voluntad, por cierto, pero también de modo muy informal, que la provincia avanza, que hubo concurrencias masivas a las reuniones incluso en sitios apartados y en horarios cuando llovía, que ellas aquí (las funcionarias de la FMC) han tenido que batirse duro, que tienen una buena base.

La noticia, si era que la había, se quedó fuera del alcance de los medios. Y eso que hace décadas le declaramos la guerra al secretismo, y eso que muchísimos de los profesionales de la prensa somos mujeres, y eso que en cada hogar espirituano hay, cuando menos, un integrante adulto del sexo femenino. Y eso que —resumo— todos sabemos cómo funcionan las cosas en la concreta.

Yo, que vi desde mi infancia a mi madre y a muchas otras vecinas dar lo mejor de sí a nobles tareas de la Federación de Mujeres Cubanas, que admiré siempre a Vilma y a Celia, que incluso conozco los desvelos de no pocas cubanas de esta época para que el mundo ande mejor con esa dosis de ternura que ellas regalan, presumo que las familias se quedarán al margen, en buena medida, de los propósitos de estas citas escogidas.

Yo, que desde mi delegación de base en el corazón de Sancti Spíritus no puedo atisbar lo bueno que hacen allá por las montañas de Fomento o Yaguajay, o por los lares de La Sierpe, como asegura mi colega de la Radio, debo solo inferir que mi FMC sigue existiendo más en papeles y plantillas que en la vida real, que la rutina podría acabar en breve con lo que queda de ella, que hasta su propia inercia podría sucumbir, por obra y gracia de la censura.

Mi prensa, en tanto, seguirá estando en entredicho y nosotros, los que hurgamos en las realidades sin el menor ápice de mala fe, continuaremos procurando colarnos por las brechas del bloqueo, del de adentro, seguros de que hace falta apretar tuercas, mas no precisamente las de quienes dirigen una estructura intermedia de esa organización que le granjeó a Cuba muchas de sus conquistas.

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Acerca de cubaicani

Soy una filóloga devenida periodista que adora su país y siente por todos los demás. Me gusta leer, escuchar canciones, cantar en español y en ruso, rememorar letras de poesías que aprendí en la infancia o en la adolescencia. Quisiera que un día cercano no hubiera guerras en el mundo, que todos los niños fueran felices y que el amor moviera a cada ser que existe en este u otro planeta.
Imagen | Esta entrada fue publicada en censura, CUBA, familia, FMC, Fomento, indisciplinas, mujeres campesinas, Parlamento, prensa, Radio, SANCTI SPÍRITUS, Yaguajay y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Apretar tuercas

  1. Delia, lamentablemente situaciones como esa se siguen dando, muy a pesar de los esfuerzos del país por garantizar la transparencia informativa; lamentablemente una organización como la FMC ya no es ni sombra de lo que fue. Lamentablemente…

  2. cubaicani dijo:

    Gracias, Gisselle. Y entonces, ¿cómo quedo yo?, pregunta Aurora Basnuevo en sus muy oportunos spots sobre el doble discurso. Nosotros quedamos con la transparencia que solemos esgrimir. Que se hagan los censores esa misma pregunta.

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