El santo espíritu de una ciudad con 502 años

El parque Serafín Sánchez no solo ganó en extensión, sino también en belleza arquitectónica y atractivo.

El parque Serafín Sánchez no solo ganó en extensión, sino también en belleza arquitectónica y atractivo.

Los turistas foráneos, cada vez más numerosos, no han dejado de tomar imágenes del bulevar. Mucho menos del parque, que algunos de ellos vieron patas arriba y con las entrañas afuera. El parque, corazón de la ciudad incluso después que los festejos más importantes dejaron de centrarse en él, viene siendo esa especie de imán que atrajo toda suerte de transformaciones en la otrora Villa del Espíritu Santo una vez emprendidos los trabajos para celebrar el medio milenio de su fundación.

Del antes y el después hablan las fotografías, más que la memoria misma. Hay quienes se aferraron al viejo rostro de una plaza pública que nadie se imagina ahora en las pantallas de los celulares, las tabletas o las laptops, por medio de los cuales, tecnología wi fi mediante, cientos de espirituanos se comunican con sus allegados en tantísimas partes del mundo. Cada cual procura tener de fondo no solo los colores del follaje en los jardines, sino también el entramado de edificios — azules, amarillos, verdes…— en sus alrededores.

Con sus amplios espacios interiores, alguno de ellos pensado para el prócer que le da nombre y que tal vez un día llegue a ocuparlo; sus áreas externas, sus bancos y una glorieta marmolada donde por las tardes juguetean los niños, el parque Serafín Sánchez, hoy con árboles florecidos, atesora recuerdos de dos años atrás, cuando casi a diario afloraba un hallazgo y luego del sellado de las cavidades repletas de historia sobrevino el asfaltado en todo su entorno.

Pero no solo allí señorean los aires de desarrollo. La novedosa tecnología wi fi, esa especie de puente vivo entre quienes residen acá y sus allegados en otras partes del mundo, se entrelaza con las transformaciones arquitectónicas en determinados tramos del Paseo de la Avenida de los Mártires, remodelado en su totalidad, al igual que el Paseo Norte, a contrapelo de los cuestionamientos de algunos.

Nadie podría negar que Sancti Spíritus ganó en belleza y atractivo al término de aquella cruzada en que las edificaciones, por más altas que fuesen, recibieron retoque y pintura exclusivos en más de medio siglo. Encajes primorosos se dibujaron, a partir de entonces, en los balcones o terrazas allá en sus cúspides y las fachadas de las casas lucieron cual si fuesen nuevas. Hasta la Mayor, iglesia asociada al nombre mismo de la villa, adquirió un donaire que aún le asiste.

La ciudad y sus derredores ostentan con gallardía calles mayoritariamente asfaltadas, una limpieza celosamente defendida por los trabajadores de los Servicios Comunales y nuevas opciones para el renuevo espiritual, marcadas en la zona de Olivos I con el surgimiento, meses atrás, de una nueva Plaza Cultural a la que le siguen naciendo propuestas, y con un Beisbolito de rostro alegre, también beneficiado constructivamente. En tanto, diversas novedades afloran en el mundo gastronómico, sector por cuenta propia incluido, y crece el número de comunidades a las que ha llegado la cruzada por el mejoramiento integral, que desde la periferia hacia el centro ya toca al concurrido Consejo Popular de Jesús María.

No obstante, algún que otro propósito crucial ha quedado dormido, como el del surgimiento de la Oficina del Conservador de la Ciudad, con un local inaugurado aquel 4 de junio de 2014 y sin la oficialización de la estructura hasta la fecha actual. De acuerdo con el jefe de la Oficina Provincial de Monumentos y Asuntos Históricos, Roberto Vitlloch Fernández, quien lleva las riendas del “fantasma”, dicha razón y la morosidad en aprobar el añorado Proyecto de Desarrollo Local laceran numerosos empeños, incluidos los de la Sala de Interpretación de la Ciudad (Maqueta) también abierta en la propia fecha, que vive de favores, cuenta apenas con poder de convocatoria y ha visto crecer en dos años ese mismo número de cuadrantes, de 20 que deberá tener.

Suerte parecida corrió una de las iniciativas más aplaudidas en la remodelada villa. Luego de su puesta en marcha, con bombo y platillo, a mediados de julio del 2015, la Base Náutica que con sede en la Casa de la Guayabera prometió animar la emblemática zona del puente Yayabo y despertar una conciencia ecologista entre sus visitantes, feneció ahogada en las aguas del río sin traspasar la etapa inaugural, sin que los costosos chalecos salvavidas pudieran rescatarla.

Valga reconocer: dos años después Sancti Spíritus ya no es el mismo, sino uno mejor. Pero tampoco huelga observar: para dinamizar los días, las tardes y las noches con ofertas puntuales y espectáculos capaces tanto de recrear como de prodigar crecimiento espiritual, no se precisa de aniversarios redondos. Al Yayabo tradicional, contemporáneo y trovador le viene bien, más que lo nuevo, lo bueno, útil y perdurable.

Anuncios

Acerca de cubaicani

Soy una filóloga devenida periodista que adora su país y siente por todos los demás. Me gusta leer, escuchar canciones, cantar en español y en ruso, rememorar letras de poesías que aprendí en la infancia o en la adolescencia. Quisiera que un día cercano no hubiera guerras en el mundo, que todos los niños fueran felices y que el amor moviera a cada ser que existe en este u otro planeta.
Galería | Esta entrada fue publicada en 500 años, arqueología, arquitectura, base náutica, Caribe, CUBA, cultura, Escambray, hallazgos, Historia, osamentas, parque, río Yayabo, Serafín Sánchez, tradiciones, turistas y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s