Un abuelo el Primero de Mayo: Yo me le pegué a la gente de Cultura

Urbano Hernández acudió a la cita porque se siente patriota.

Urbano Hernández acudió a la cita porque se siente patriota.

Camina delante, justo cuando nos dispersamos tras el paso de nuestro sindicato frente a la tribuna. Por detrás parece un anciano desvalido. Uno de sus zapatos está desacordando, pero marcha feliz, no sin aparente fatiga, y lleva en sus manos una bandera cubana de papel.

Conmino a mi colega a fotografiarlo, me le acerco y entablamos la plática. Está recluido, me dice, en el Hogar de Ancianos del municipio cabecera. “Salí temprano, no encontré a los demás y desfilé solo, lo importante era estar aquí”, explica con leve sonrisa. “¿Y por qué vino usted al desfile?”, le espeto a riesgo de revelarme como la curiosa que soy. “Porque soy patriota”, dispara sin dilación. Y cuenta, luego de cada pregunta, pasajes de su vida, la que comparte desde hace 40 años con su esposa. “Ese es el amor más lindo que hay en Cuba y ella, la mujer más hermosa que jamás se haya visto”, explica, entusiasmado, como midiendo cada palabra.

Nos abrimos paso por la calle Carlos Roloff, entre los trabajadores que aguardan su turno en el desfile. Yo, colgada de su brazo, como para protegerlo cuando en verdad él me protege a mí. “Puedo andar leguas caminando, una vez fui a pie de Cabaiguán a Placetas”, precisa ante mi asombro por su agilidad. Y narra acerca del trance que lo llevó al asilo donde se encuentra hace ya casi un año: “Un sobrino de ella le consiguió la plaza ahí, ya no podía valerse por sí sola. Yo vine a acompañarla, hasta que se adaptara, porque ella nunca ha querido separarse de mi. Y terminé quedándome. No, juntos con nadie, en un apartadito ahí al lado del de las enfermeras, arrimamos las dos camas. Yo hoy tuve que esperar a que una asistente llegara para poder venir”.

“Bien, bien”, comenta acerca del trato que reciben en la casa de cuidados. Y lo cuqueo para que amplíe los motivos de su presencia en la plaza Serafín Sánchez esta mañana. “¿Tú sabes cuál es mi gallo de pelea ahora? Raúl. Antes lo fue Fidel. Mucha alcantarilla que tuve que cuidar cada vez que en la Habana había un Congreso o algo importante. En Punta Diamante, donde tengo mi casa, yo era persona de confianza. Nací en El Purial, por allá por Cabaiguán”.

Se detiene, hasta que de nuevo le busco “las cosquillas”. Integró el Ejército Juvenil del Trabajo y cortó caña, mucha caña. “Mil arrobas en la zafra del 70 me tocó cortar”, precisa. Y no habla mucho más, porque no es hombre de andar proclamándose a los cuatro vientos. No sabe que me recuerda a mi padre, sobre todo cuando me dice que el próximo 15 de junio cumplirá 91 años. “Ese día es también el cumpleaños de la muchacha que nos corta las uñas allá en el asilo”, agrega. “Y de aquel hombre que va allá con un pulóver que parece la bandera cubana, compañero de trabajo nuestro”, agrego mientras apunto a Luis Herrera, unos metros más adelante. Lo encamino para que siga rumbo hacia su destino. Paramos en la Avenida de los Mártires y tomamos un jugo de tamarindo, que acepta medio receloso, porque insisto en pagar.

Le indico por dónde se llega a la redacción de Escambray y no quiero perderlo de vista entre la multitud antes de saber cómo presentarlo en estas páginas. “Urbano Hernández Hernández, para servirle, pero me dicen El Machazo”, informa mientras esboza una sonrisa pícara. No me juega el apodo con la persona, así que solicito argumentos. Y él me los ofrece. Cierto día, hará seis o siete años, precisó de una operación urgente para extraerle lo que resultaron ser “como diez cálculos en la vejiga que parecían huevos de paloma”. En el “Camilo Cienfuegos” no había camas. Apareció una, pero en una sala destinada a mujeres. “Entonces hubo quien cuestionó aquello y yo me sentí medio incómodo, hasta que una de las mujeres dijo en alta voz: déjenlo aquí, que él es El Machazo de esta sala”. Después no he conseguido que me llamen de otra forma”.

Los 20 minutos de caminata me han rendido como por dos horas. En medio de la charla, volvimos a ver a Aracelia, la colega que lo había fotografiado solo. Esta vez cuento con la anuencia de mi interlocutor para que ella nos tome una foto juntos. Y le doy mi bandera, que a diferencia de la suya tiene su asta y quizás le sirva en el próximo desfile. Pero una última duda me asalta. ¿Cómo es que se nos apreció así de pronto en el camino? Indago nuevamente y una mezcla de asombro con orgullo se instala en mi estado de ánimo, como para colorear este Día del Proletariado Mundial: “Yo me le pegué a la gente de Cultura”.

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Disparateros de Buena Fe

Buena Fe, Moncada y Casabe apuestan por alternativas de mejor factura y sostienen que existen potencialidades para lograrlo.

Buena Fe, Moncada y Casabe apuestan por alternativas de mejor factura y sostienen que existen potencialidades para lograrlo.

 

Me permito llamarlos así, como mismo se autodenominaron ellos minutos antes de sentarse en el “paredón”. “Bueno, ¿Dónde están los que van a escucharnos decir los disparates?”, indagó, pícaro, Israel Rojas, en chores y con un pulóver azul. “Somos nosotros, estamos listos para escuchar”, respondió esta reportera, sonriendo. “Pues si los disparatemos estamos y ustedes también, empecemos a disparatear”, sonrió él, conminando a los artistas.

Minutos después, un huracán de ideas, fluidamente expuestas, satisfacían todas y cada una de nuestras inquietudes. Lo primero, cómo se gestó la gira y de qué forma encajaron en un mismo propósito tres proyectos tan disímiles. Gabriel Reyes, quien en el mundo artístico se presenta con un nombre sacado de nuestras raíces aborígenes (Casabe), por aquello de ir a lo primigenio para saber adónde vamos, abrió el panel. Fue su creación el tema Gallo de Pelea, nacido, reveló, de una conversación con Israel Rojas a propósito de “lo que está pasando ahora mismo en Cuba” y hecha desde sus conceptos como artista y como cubano que hace lo mismo, pero diferente.

“Ya lo decía Israel, la calle se gana peleando, se gana con música, con arte, con buen arte, con conceptos y con criterios y esta ha sido una apuesta que yo por lo menos, en lo personal, pienso que es importante y va a marcar este año. Esperemos la retroalimentación y esperen lo mejor de nosotros hoy”, dijo en la conferencia de prensa, a pocas horas antes del concierto del pasado jueves 27 de abril.

“Para Moncada ha sido un deshacer, una búsqueda. Hace mucho tiempo que no estábamos en los medios, no hacíamos una canción ni sacábamos un video y en estos momentos tenemos ambas cosas y hasta un cantante nuevo. Para nosotros era una prueba de fuego por muchas razones”, declaró Juan Carlos Rivero, director musical de Moncada. “Con 45 años de historia y canciones que se cantaron hace tanto tiempo, algunas de ellas todavía vigentes, no sabíamos cómo iba a reaccionar el público”, confesó. Y mencionó como ejemplo de lo que no ha perecido nunca Mi historia crecerá, que, después se precisaría, fue estrenada en la plaza Serafín Sánchez de la ciudad de Sancti Spíritus el 28 de septiembre de 1996.

PROPUESTA ALTERNATIVA DE ACOGIDA FABULOSA

“Nos convocó la Juventud acabando de hacer el lanzamiento del disco en el Carlos Marx, justamente con PMM. Vimos en eso una oportunidad maravillosa para poder replicar ese mismo concierto. Es un privilegio casi de capitalinos el poder acceder al Carlos Marx con todas sus condiciones y por primera vez poder salir por todo el país con las imágenes de Fabelo y con toda la estética que rodeó el lanzamiento del disco”, declaró Israel.

“Desde el primer concierto vimos la reacción del público para con Casabe, que entendía que era una propuesta alternativa, distinta, pero la asumía como algo que no era reguetón ni la misma cosa que se pone tradicionalmente; luego ver a un Moncada absolutamente renovado, porque Duany trae no solo el respaldo de la popularidad que logró en Sonando en Cuba, sino también tremendas condiciones vocales que ya ustedes podrán ver”, añadió el líder de Buena Fe, quien declaró que enrolarse en esta gira ha sido la mejor decisión que hayan tomado en sus vidas, ya que han sido, dijo, conciertos espectaculares de los cuales la gente sale como con las expectativas superadas.

“Me da mucha alegría que Gallo de Pelea no solamente haya sido el tema que acompañe este aniversario de la UJC y el que la va a acompañar hasta el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes que es este año. Es un tema muy energizante, muy chévere, que está súper chulo, que donde quiera que lo tires, en Rusia o en Paquistán, va a resultar atractivo, interesante y cubano.  Me alegra además que haya sido el tema proa de la gira, porque siempre que terminamos un concierto no hay canción de Casabe, de Moncada o Buena Fe que logre lo que logra esa”.

Duani Ramos, por su parte, apuntó que gracias a los telecentros, periódicos, emisoras locales y agencias de noticias las personas se enteraron de que había una gira, ya que realmente la Televisión no la promocionó mucho a medida que se iban desplazando por toda la isla. “Para mí es una experiencia única, sentirme acogido no solo en Moncada, sino también por el público y ver que consumen la música de la agrupación, la tararean y la cantan. Todo esto puedo resumirlo en una palabra: asombro.

UN GRAMO DE ACCIÓN COHERENTE QUE SIRVA DE PUENTE

No faltó el elogio a la compañía de variedades PMM (Por un Mundo Mejor), a quienes ellos llaman los artistas del andamio, encargados de desarmar y armar en solo horas toda la infraestructura para garantizar un espectáculo de lujo. Al respecto, Israel Rojas declaró que para ellos ha resultado importante poder experimentar en Cuba lo que generalmente experimentan cuando están fuera. “Eso de poner cuatro bafles ahí, métele reguetón a la gente y después que venga el grupo y toque como se oiga, eso es arcaico, eso es setentero, eso ya no tiene sentido y sería bueno que ustedes, la prensa, empiecen a exigir por que los espectáculos no sean así, porque puede ser distinto, porque ya en el país hay infraestructura para hacerlo distinto”.

Israel también se declaró muy feliz porque el resultado de toda esta historia “es demostrarnos nuevamente a nosotros mismos y a las glosas enormes que llenan espacios y papeles de comisiones, reuniones de la Uneac y la AHS que cuando se establece un gramo de acción coherente que una como puente lo mejorcito que se hace en este país musical y la gente, y además de la manera correcta, la gente se va feliz. “Yo digo que cuando eso se logra podemos lograr que todos los comejenes del mundo que están comiéndose todos los buróes que hay en todas las instituciones culturales se mueran de un infarto, todos de un solo palo, pácata”, ilustró.

Como un enorme logro, al margen de la masividad de cada presentación, reconforta, significó, que hayan sido espectáculos tranquilos, donde no se reportó en ninguno de los 16 conciertos ni un solo incidente. “Ni un hollejazo, ni una trompá”, dijo al respecto Israel.

UNA GIRA FABULOSA, ELÉCTRICA

“La gira ha sido fabulosa, eléctrica”, calificó ante la prensa Pedro Ortega Hernández, funcionario del Comité Nacional de la UJC y agregó que a ella se sumaron no solo jóvenes, sino también muchas personas no tan jóvenes. “El concierto es un reto en suelo espirituano, imagínate tú, cantar el Gallo de Pelea nada más y nada menos que en la valla del gallo”, jaraneó.

Acerca de la cuerda en la que ya se mueve y se moverá en lo adelante Buena Fe, Yoel Martínez, integrante del grupo, explicó: “Nuestro trabajo es hacer canciones, la cuerda más un poco irónica o humorística de La Carta está desde el principio con Fuego y balacera y Psicología al día. El objetivo de las canciones es que cada cual se lleve una idea, sueñe y se busque su propio consuelo o llegue a polemizar, desde muchos puntos de vista. El disco Sobreviviente (que el 3 de mayo va a cumplir dos meses de haber visto la luz) tiene otra manera de decir, como cada disco. Lo próximo está en el aire, en el pensamiento de la gente, en la forma en que vamos a vivir, en la Cuba que va a ser cuando toque el próximo disco, en como esté el mundo”, amplió.

“Son 13 canciones de sobrevida. El propio Gallo de Pelea no estaba en los planes —abundó Israel—, surgió como consecuencia de la propuesta de la organización de acompañarlos en su aniversario, pero nosotros por lo pronto vamos a seguir abrazando el disco Sobreviviente hasta el próximo, que ya estamos empezando a concebirlo. Los que han oído el disco ya saben por dónde van los truenos y ojalá a quienes lo escuchen les parezca interesante.

“Este es un país que genera cosas bonitas pa’ la gente, ¿por qué esperar que la gente no tenga cosas bonitas dentro, por qué mal dirigirlos? La gente no tiene la culpa cuando le salen los monstruos. Aprende a conducirlo y obtendrás la más bella de las sinfonías. ¡Este es el pueblo más bello que hay! Te lo digo yo”, razonó Israel con los sentimientos a flor de piel, y luego sentenció: “A veces, hasta en el mismo barrio, no se hacen cosas porque las consideramos boberías y no lo son. Cuando no lo tengamos nos vamos a dar cuenta de lo bien que lo pudimos haber hecho”.

“Lo que se ha sembrado en este país vivo está, lo que pasa es que si no lo movilizas, con un lenguaje nuevo, distinto, no se lo vas a sacar a la gente. (…) Lo que hace falta es decirle: caballero, vamos a cambiar cosas, vamos a hacer cosas, vamos a buscar cosas distintas para hacer. Esa es la Revolución en la que yo creo. (…) Pero los chamacos están ahí, los jóvenes están ahí y son buenos, oye te digo que son buenos de verdad, aunque hagan reguetón, no importa”, enfatizó Israel.

Acerca de cuál podría ser el verdadero medidor del éxito total de esta gira, definió: “Que cuando termine esta gira, el año que viene, venga alguien, te toque a la puerta y te diga: oye, tigre, ¿Por qué no hacemos una gira juntos?”

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Carlota, rojo y mar

Durante años y más años me sentí en deuda con ella, como si fuese mía la culpa de los escarnios que le tocó pasar. Nunca le vi rencor hacia nadie, más bien un amor que fluía, cual manantial, de un alma pura. Quizás por eso experimenté cierta paz cuando vi publicada la entrevista que le hice en el verano.

“No es que se vaya a morir ahora, pero es una persona mayor y no conviene seguirla demorando”, le había advertido a mi director después que, por razones de 26, el texto no salió en el momento planeado. Y esperé su llamada, que nunca llegó. Yo no sabía entonces que poco después ella se trasladaría a La Habana. Lo supe hará unos dos meses, cuando su hermana pasó por mi casa y me relató de su alegría allá, cerca del mar que adoraba y de su hermano. También adoraba el color rojo, que vistió para su encuentro con Escambray.

He aquí la crónica que escribí hoy para mi periódico y el de ella.

Carlota, una vida de novela

Con sano orgullo y una sonrisa que habría convencido hasta a su más renuente adversario, Carlota Guillot sacó el ejemplar del periódico fechado el 27 de agosto del 2016 y mostró la entrevista donde aparecía ella con una edición reciente de Escambray en las manos. Entre sus múltiples declaraciones, aquella de que “la gente escribe porque cree en el periódico”. Desnudó su alma durante el diálogo y se reveló como la optimista empedernida, alegre y batalladora que fue siempre.

Pero no eran enemigos quienes la interpelaban, sino unas monjitas del Hogar de Ancianas Siervas de San José, con sede en Playa, La Habana, que acudieron, de manera excepcional, a su domicilio para los trámites mediante los cuales ingresaría en octubre a esa institución. Puso mucho empeño en entrar allí y una vez logrado el propósito — larga carta mediante — evocó el triunfo como “un regalo de Dios”. “Nada de eso, yo me muero aquí”, le dijo a su hermana Rebeca en enero, ante la insistencia de esta para que regresara a Sancti Spíritus. Aludía más a la vida que a la muerte. Y en realidad, cuentan, siempre se lamentó de haber abandonado la capital cubana, donde nació y vivió sus primeros 15 años, para regresar al Yayabo, tras el golpe de estado de Batista en 1952, junto a su madre mexicana, los hermanos y el padre.

De su vida, que algunos califican como “de novela”, podría escribirse mucho. Alfabetizó en El Caney y fue maestra voluntaria. “Les di clases a domésticas, enseñé en una escuela de oficios, trabajé en la EOC nocturna y en Santa Clara impartí clases en una secundaria básica. También enseñé en la Escuela de Enfermeras”, apuntaría aquella tarde en su hogar. Sin embargo, cuando más pasión demostraba al hablar era al evocar sus primeros escritos en la máquina Underwood beige plástica que soportó su tecleo todo el tiempo que laboró en el entonces diario. Ayudaría a fundarlo en 1979 y sería, por obra y gracia ¿del destino o de su carisma para entenderse con la gente? la iniciadora del apartado público que se erige actualmente como el espacio fijo más antiguo del órgano impreso.

Vital, presumida, valiente y perseverante, Carlota fue una activista social de la provincia donde se asentó. La FMC la tuvo entre sus más fervientes miembros. Cursó la licenciatura ya convertida en madre y prestigió, además del Archivo Provincial de Historia, la sección de Historia del Comité Provincial del Partido por espacio de una década. Viajó por el mundo y siempre regresó; no abandonó jamás sus lecturas.

Por eso, y porque fueron más fuertes los afectos que los sinsabores de una etapa cuando estigmas e incomprensiones la alejaron del medio donde laboró, a la hora de sembrar sus cenizas en la capital de Cuba, donde un infarto masivo puso fin a su vida el pasado 28 de marzo, el “Siervas de San José” entregó, junto a sus pertenencias, no solo muestras de admiración y cariño por parte de monjas y abuelas, sino también aquel ejemplar de Escambray donde Carlota narraba sus peripecias en función del periódico y sus lectores.

 

Publicado en alfabetización, Carlota Guillot, Comité Provincial del Partido, CUBA, Dios, El Caney, Escambray, FMC, iglesia, La Habana, maestra voluntaria, monjas, SANCTI SPÍRITUS, Santa Clara, Siervas de San José, Uncategorized, Underwood | Deja un comentario